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¿ ¿SIN CARLOS GAVIRIA NO HAY PARAISO ?Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
Gibbon decía: "Todo lo que los hombres han sido, todo lo que ha creado su genio, todo lo que su razón ha ponderado, todas esas obras que se acumulan en nuestras ciudades --todo eso ha sido por la crítica". Tal vez el gran historiador exageraba. No demasiado: un pueblo sin poesía es un pueblo sin alma, una nación sin crítica es una nación ciega.
(Octavio Paz)
Navegando por internet me encontré con la convocatoria al Encuentro Nacional de Artistas por la Paz de Colombia auspiciada por El Festival Internacional de Poesía de Medellín para los días 1, 2 y 3 de Junio. Cito textualmente: “No habiendo recibido un apoyo electoral mayoritario Carlos Gaviria Díaz, consideramos que las motivaciones que convocaron a los poetas, artistas e intelectuales colombianos a reunirse no han cesado” O sea que según esto lo único que válida un encuentro de los poetas, artistas e intelectuales de este país, lo único que los puede convocar a reunirse es el hecho de que Carlos Gaviria Díaz no haya recibido un apoyo electoral mayoritario en las pasadas elecciones. Esto me trae a la mente cuando previo al Concilio Vaticano II los curas gritaban a voz en cuello desde los púlpitos que fuera de la iglesia no existía salvación. Ahora la nueva iglesia con sus nuevos sacerdotes grita lo mismo pero con palabras diferentes: “Fuera de Gaviria no hay salvación”. De modo que los poetas y artistas que no asistamos a ese encuentro quedaremos improntados como insolidarios, faltos de generosidad y dignos de no penetrar ese Jehovaico paraíso poético que nos auguran nos espera con la llegada de Gaviria al poder. Los poetas estamos acostumbrados a que nos expulsen de todas partes, bueno será no tener que vivir una expulsión más pues nos hemos auto excluido por propia convicción y amor a la libertad que nos otorga la creación, esa nos sobra y nos basta y sólo levantamos nuestra voz cuando sentimos amenazada esa libertad. Aquí vale la pena citar a Octavio Paz a propósito del proceso de la revista mexicana Plural:Desde que apareció el primer número de Plural se nos acusó de "elitistas" y de publicar textos incomprensibles. No era extraña la acusación: los populistas tienen una idea más bien baja de la inteligencia y la sensibilidad de la gente. En el fondo del populismo hay un gran e inconfesado desprecio por el pueblo. Esos ataques no fueron los únicos. Los conservadores o, más exactamente, los ricos (en México ya no hay conservadores, todos somos revolucionarios), sin leernos, como es su costumbre, nos condenaron al infierno donde se queman los comunistas y los otros rojillos. A su vez, en una operación simétrica, los comunistas nos colocaron sus sambenitos ideológicos, esos zurcidos de invectivas y lugares comunes rituales. Poseídos por el Odium Theologicum, los católicos de izquierda se unieron a los anatemas de los ateos y los paganos. Ya Hume decía que, "por distintos que sean sus dogmas, son iguales los curas de todas las religiones”. A todas estas me pregunto después de leer el texto completo de la convocatoria al mencionado encuentro, ¿donde quedan palabras como diversidad, pluralidad, libertad de expresión, libertad de asociación y de pensamiento, libre desarrollo de la personalidad, todas estas recogidas en nuestra constitución y pilares fundamentales del estado de derecho? Una cosa es la libertad de votar por quien se deseé, sea este Gaviria o cualquier otro, eso merece absoluto respeto. En lo que no estamos ni estaremos nunca de acuerdo es en tratar a toda costa de politizar el arte y convertir al poeta, al artista y al creador en un objeto más, una ficha más dentro del juego de poderes, un bufón de circo dispuesto a satisfacer a la primera las apetencias de los pretendientes del poder. Es un deber de todo poeta, de todo artista íntegro y conciente resistirse a este juego. No es muy distinto lo que se pretende con este encuentro de junio a lo que hacían y aún siguen haciendo nuestros caciques tradicionales sólo que en vez de sancocho de gallina y cantantes de carrilera habrá poetas y teatreros. Cito otro párrafo de la convocatoria del Encuentro de Artistas por la Paz de Colombia:“Como todos sabemos el Congreso gestionó la aprobación de 6.2 billones de pesos de presupuesto para la guerra, mientras el Estado continúa implementando una mezquina política de contribuciones al sector cultural. Todo ello disminuye la capacidad de supervivencia de los procesos y proyectos culturales fundamentales del país.” Nadie niega que el estado ha sido, es y probablemente será por muchos años mezquino con el sector cultural, eso es una verdad de apuño, pero no menos cierto es que dentro de la mezquindad de ese estado El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido uno de los pocos proyectos altamente beneficiados local y nacionalmente a costa del desarrollo y bienestar de todo un colectivo de poetas, escritores, pequeñas editoriales y revistas literarias independientes a las que si les ha tocado afrontar una situación de penuria real. Jamás El Festival de Poesía sacó la cara por sus hermanos pequeños ante las administraciones públicas. Como buen Pilatos se lavó las manos y dijo: “Esto no es conmigo” y por el contrario hizo todo por torpedear procesos de unión (maquiavélicamente convocados incluso por ellos mismos) y por desmoralizar a todo un sector. La sigla era (y creo que sigue siendo): “O conmigo o contra mi”.Basta ya de considerarnos a los escritores y artistas de esta ciudad como colegiales de pantalón corto que deben seguir a pie juntillas la cartilla de turno para que los que realmente desarrollan su agenda política queden bien ante tal o cual señor llámese este como se llame. Antes de un Encuentro Nacional de Artistas por la Paz de Colombia necesitamos que en Colombia a los Artistas nos dejen en Paz y nos permitan el Encuentro espontáneo, ese que no precisa de convocatorias públicas sino que se da naturalmente en las calles, en las esquinas, en los bares, es allí donde surgen los poemas, los cuentos, las canciones que validan nuestra existencia como creadores y soñadores de nuevos mundos. No necesitamos paraísos por venir, nuestro paraíso (la creación) ya llegó y no nos lo arrebatarán.