FALTAVOZ, TU VOZ
FALTAVOZ, TU VOZ
Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
El escritor y pensador rumano Ioan P. Culianu quien fuese discípulo de Mircea Eliade y quien murió asesinado en circunstancias sumamente extrañas, aun no resueltas, en el campus de la Universidad de Chicago, definía la contracultura de estado como una forma sutil pero altamente eficaz de neutralizar el pensamiento autónomo. Al respecto vale la pena citarlo aquí: “No hay que engañarse en los que respecta al carácter de las modas culturales alternativas: en ciertas circunstancias, pueden resultar ser mas potentes que la cultura del estado; en tal caso, acabarán sustituyendo a esta última, ya sea siguiendo la evolución, ya sea creando una revolución. Por esta razón, ese estado que quiera subsistir, debe tener la capacidad necesaria para asegurar a sus ciudadanos una educación infalible, y, si puede, debe satisfacer sus deseos. Si no lo consigue, debe procurar producir él mismo su contracultura, cuyos componentes ideológicos deben estar organizados de tal manera que impidan la cohesión de los marginados así como el aumento de su poder.” (texto tomado de la Revista Asfódelo Número 5).
Eso es exactamente lo que sucede con el Festival Internacional Altavoz en Medellín. ¿Cuál es el verdadero objetivo de la administración para organizar este evento? ¿Descohesionar y debilitar a un sector artístico que desde hace años ha venido haciendo un trabajo silencioso desde la margen, autogestionado y verdaderamente contracultural? Ahora todas las bandas en vez de apoyarse para consolidar juntos una escena del rock fuerte, con voz propia, que ayude a la transformación integral de la cultura en la ciudad, se la pasan en rencillas a causa de la participación en un evento que poco a poco ha ido logrando atomizarlos y distraerlos de sus verdaderos objetivos creativos y de construcción de una escena del rock crítica, identificada con lo que somos como habitantes de una ciudad carcomida por la injusticia y la desigualdad.Esa ha sido la política cultural de esta administración, utilizar la sangre y la energía de los creadores para realizar eventos que absorben grandes presupuestos y que no son consecuencia de procesos de consolidación interna de los diferentes sectores artísticos.Lo que importa es que sean difundidos ampliamente por la gran prensa y que puedan capitalizarse políticamente entre los sectores más manipulables de la sociedad (en este caso los jóvenes) presentándose ellos como los paladines de la inclusión cultural. Sin embargo como reza el dicho no hay mal que por bien no venga, ha sido tan evidente el afán de coptación de la base contracultural, que muchos en muchos sectores de la cultura en Medellín ya han despertado del letargo inicial y han alzado su voz en contra, y han dedicado sus esfuerzos a buscar la cohesión de sus sectores, fortaleciéndose a través de procesos de unión independiente, creación de empresa cultural, y otros con el fin de no permitir que la perniciosa acción del estado siga minando y debilitando las voces de nuestros artistas y creadores hasta el punto de silenciarlas.
Comments
gracias,
federico lopez
Señor Raúl Vélez, leí su articulo del cual me hago participe, pues siento que el festival es de gran importancia para la ciudad de Medellín y debe tener continuidad, ya que brinda una gran oportunidad para que la ciudad muestre de una manera profesional el talento de las bandas locales al mundo, pero siento que el proceso de Altavoz no ha tenido un alcance en el tiempo mas que de un evento meramente de entretenimiento y no formativo para las actuales generaciones del rock de nuestra ciudad, así que como es un proyecto joven esta a tiempo de subsanar los errores que en su ejecución se han venido dando. Yo escribí una carta abierta al comité de arbitramento la cual lo invito a que lea en la sección de manifiestos de mi página web
www.orus.info
Orus
necesitamos gente comprometida con el arte que no les importe si se verá bien o mal en sus hojas de vida.
Necesitamos más espacios y gestores de calidad.
se despide
Padre preocupado
En realidad los artistas son la materia prima del arte, ya que sin ellos no es posible desde ningún punto de vista la generación del mismo, por esta única razón el gobierno debería apoyar al artista como individuo ofreciéndole garantías que contribuyan a su desarrollo personal y artístico.
Me gusta mucho él articulo.
NATALIA POSADA