Los artículos aquí presentados no pueden ser reproducidos sin expresa autorización del autor.
¿Capital mundial de qué?
Por Raúl Jaime Gaviria
Se ha dicho hasta el hartazgo que Medellín es la capital mundial de la poesía, ninguna mentira mayor que esta en una ciudad que en el fondo odia a sus poetas, hasta tal punto que fortaleció un evento como el Festival Internacional de Poesía de Medellín que lo único que ha hecho es ahogar con un disonante y cacofónico coro de voces orbitales la voz del poeta que habita y sufre el día a día de esta nuestra ciudad..Personalmente me ha tocado ver a los poetas de Medellín en las situaciones más penosas imaginables, muchos se han visto en condiciones de precariedad económica extrema y han tenido que abandonar la creación, otros se han hundido en la drogadicción y algunos otros han llegado a vivir situaciones de marginalidad tan grandes que han caído en la indigencia. Me acuerdo especialmente de dos de mis amigos poetas más queridos Jairo y Jader. A uno lo mataron de no se cuantas puñaladas en la plaza de la minorista hace algunos años, el otro está vivo afortunadamente pero por poco le sucede lo mismo. Para ellos dos como para muchos otros Medellín no es ni ha sido la capital mundial de la poesía, sino la capital mundial de la indiferencia. Mientras tanto en la ciudad se organizan verdaderas bacanales alrededor de la palabra, verdaderas orgías romanas donde el dinero corre a raudales, todo con el fin de mostrar una Medellín lectora y muy bien educada. Pobre Medellín, lo que necesita es un tratamiento urgente porque está enferma de muerte y el estado sólo le ofrece un poco de rubor en las mejillas, mucha pestañina y una minifalda atractiva para luego venderla por unas monedas a cualquier extranjero. Una ciudad esnobista culturalmente, totalmente ajena al debate de las ideas, una ciudad pantallera, volcada groseramente hacia el afuera, una gran puta barata, de tetas muy generosas para complacer a cualquiera y que sin embargo se niega sistemáticamente a alimentar a sus hijos. Y yo entonces me pregunto ¿y del poeta, y del creador que?Los cómplices de este olvido histórico se encuentran parapetados en la práctica totalidad de instituciones culturales de la ciudad, los vemos en las Universidades, Bibliotecas públicas, Cajas de Compensación, la Administración Municipal y también en instituciones con falsas pretensiones de contraculturalidad que en el fondo siempre han agenciado las intenciones estatales de descohesión de las base humana de nuestra cultura. Cómplice también es la que yo denominaría una generación de capataces culturales erigida sobre los cimientos de un ideologismo alienante, jerárquico y totalmente desconectado del hombre como hombre que no ha dejado surgir un verdadero movimiento cultural orgánico, solidario y vivo en la ciudad estructurado a partir del debate y la construcción colectiva. También está la Academia con la Universidad de Antioquia a la cabeza, no contentos con monopolizar la mayor parte de los presupuestos para cultura de la ciudad, se aprovechan de una manera rastrera de procesos incipientes de fortalecimiento cultural como el de Las Revistas Literarias de Medellín y programan un encuentro de revistas culturales inconsulto, vaya usted a saber con que fin lo hacen, lo cierto es que previo a la unión de revistas ni se les había pasado por la cabeza, ¿que raro, no? La Universidad que pretende que para ser escritor hay que tener un cartón colocado en la frente y que le ha vendido muy bien la idea a nuestra ingenua administración municipal. Por favor, de que manera vamos a construir cultura verdadera si le damos la espalda a aquellos valientes que lo han dejado todo por la creación, que no se han escudado tras las naguas de un partido o parapetado en el pseudo-poder de las aulas universitarias. Hoy quiero proponerle a la ciudad que se precia de ser capital mundial de la poesía que se asuma con coraje de una vez por todas y promueva un gran evento del poeta en Medellín. Un encuentro donde los poetas nos celebremos como tales y dialoguemos directamente con el público a través de nuestra creación, de frente y sin intermediaciones de ningún tipo. Un evento organizado por un colectivo amplio de poetas de la ciudad que deje una huella perdurable en el espíritu cultural de Medellín y que le abra las puertas a nuevas voces a nuevas formas de percibir y vivenciar el arte desde lo que somos, no desde lo que se pretende que seamos. De algo estoy seguro, ser poeta en Medellín es tan valioso como ser premio Nóbel o Alcalde o Profesor Universitario o Secretario de la Cultura y a los poetas de esta ciudad se les debería condecorar por el sólo hecho de haberse atrevido a serlo en una ciudad madura para la muerte.
Raúl Jaime Gaviria Vélez
Director
Revista Asfódelo