Medellín: El escritor ante la ciudad
Por
Darío Ruiz Gómez
Siempre me ha perseguido una frase de Mariano José de Larra:
"Escribir hoy en España es llorar". ¿Escribir hoy en Medellín es llorar? Eso que llamamos realidad ha desbordado nuestra capacidad no solo de imaginación sino nuestra capacidad de indignación ante la diaria visión del crimen, del genocidio y la masacre contra los inocentes a nombre de rótulos políticos abstractos, de utopías miserables, pero, igualmente de los especuladores del suelo urbano capaces siempre de convertir el atropello en un simple anécdota periodística.
¿De cuál palabra se apropia entonces el escritor en estas circunstancias, de las de un periodismo procaz para el cual importa más lo sensacionalista que el dolor humano? ¿De las de un testimonialismo que bajo una supuesta objetividad es incapaz de adentrarse en la capacidad estoica de quienes saben resistir el atropello manteniendo la fe en Dios? ¿O las palabra del uso común, de la vida común que se han negado a ser arrasadas por esos falsos lenguajes manipulados como información?
El deber de la poesía, recordaba Ives Bonnefoy, consiste en devolverle al ciudadano la noción de lugar. Porque el lugar que es construcción de la memoria que se proyecta hacia un futuro inmediato como necesidad de referencia, está siendo arrasado por los especuladores y los falsos mesías políticos. Lugar no quiere decir propiedad privada ya que el lugar carece de límites y fronteras y se expande en el sueño hacia los más insospechados territorios. De ahí la extrema violencia que implica el referirse, en una mesa de conversaciones sobre paz, de reconocimiento de territorios reivindicados arbitrariamente por determinados actores del conflicto armado, ya que un territorio no puede edificarse sobre el terror y el asesinato, el territorio es de los habitantes que a lo largo de los años le han sabido conferir un sentido hasta convertirlos en la única patria posible.
Y por ello debe ser devuelto a ellos expulsando a los invasores que llegaron a impedir el diálogo de los vecinos, la música de los niños. Legitimar una escritura consiste en la capacidad de describir estos territorios invisibles, estas invisibles rutas por donde los vivos se encuentran con los antiguos parientes y la historia de una ciudad deja de ser el frío recuento de personajes y cifras económicas para convertirse en la presencia de un espacio indefinible.
Ninguna ciudad en nuestro país ha sido y está siendo nombrada por sus escritores como Medellín. Desde Tomás Carrasquilla hasta Manuel Mejía Vallejo encontramos una prolija descripción de geografías urbanas, de conductas ciudadanas mediatizadas por el afán de lucro, el arribismo social, el racismo y por consiguiente aquel tipo de intolerancia que convierte al vecino, al prójimo, en un extraño, no olvidemos que Antioquia es el único Departamento que ha desterrado a sus hijos.
El Indio Uribe, Ñito, Uribe Uribe, Fidel Cano, Barba Jacob debieron escoger un día el exilio tal como lo escogieron Ricardo Rendón, León de Greiff y César Uribe Piedrahita. Y durante décadas fueron condenados al exilio interior o muerte en vida Pedro Nel, Nel Rodríguez, Martín Rodríguez, Débora Arango, etc. ¿Cuántos modelos económicos, cuantas teorías sobre industria y comercio produjeron desde entonces la prosperidad de unos pocos y la miseria del resto de la población?
Monumentos efímeros de poderes efímeros y, quién recuerda a sus arrogantes protagonistas?
Aquí uno puede decir: la escritura persiste en la medida en que frente al desolado lenguaje oficial, académico, quien escribe se ha despejado de sí mismo para tratar de leer aquello que se oculta en el habla cotidiana, en la palabra para el uso de la vida: las mujeres de Carrasquilla, los niños de Carrasquilla capaces de responder con un inesperado heroísmo al atropello y la maldad, los clásicos espacios de Barba como propuestas de una vida y una ética que responde al reclamo de una tradición despojada de oscuridades atávicas , los recios personajes de Echeverri Mejía enfrentando el reto de un destino a través de desconocidas geografías.
El itinerante personaje que en la poesía de Rogelio Echavarría incorpora la medida de una desolación interior, y en los poemas de Mario Rivero incorpora con vigor el soplo necesario de la música de arrabal, del hondo muchacho popular que certifica sus lugares para que los muertos futuros no sean despojados de una dirección.
Lugares que jamás serán hollados por la demoledora ambición de los poderosos, ternura y crimen como en la poesía de José Manuel Arango y Helí Ramírez, cotidianidad llevada sabiamente hasta el absurdo y el delirio en los poemas y relatos de Elkin Restrepo, cotidianidad cargada de reclamo existencial en los poemas de Darío Jaramillo Agudelo y de William Agudelo: sarcasmo como argumento para enfrentar el horror vacuo. ¿No es el sarcasmo y la ironía el arma predilecta de Fernando Vallejo para imprecar contra la intonsa ciudad donde detrás de los espejos del progreso material sigue agazapada la intolerancia y la mediocridad? Ciudad que nos despoja de nosotros mismos en la espléndida "La novela de Amariles", en la maestría narrativa de Víctor Bustamante en "Amábamos tanto la revolución" y en la saga narrativa de Juan Diego Mejía así como en ese trazo doloroso, brutal de la vida de barrio que va de las novelas de Juan José Hoyos a la novela de César Alzate. Hoy sabemos de la familia judía que habita la ciudad y es parte de ella por el magistral relato de Memo Anjel y nos detenemos, perplejos, ante el otro rostro de las sicarios descritos por Jaime Espinel o ante los desolados personajes descritos en la compulsiva escritura de José Gabriel Baena, ante la música del derrotado en los relatos de Spitaletta, de Mario Arrubla.
No hay descanso en la escritura frente a la agresión que quiere, bajo el mandato de su economía, volver fungible el sentimiento y el amor tal como lo esencializa Rocío Vélez de Piedrahita o la escritura del pasmo existencial, la búsqueda frenética de Dios en la obra narrativa de María Helena Uribe. Pienso en ese permanente ejercicio de inteligencia crítica que supone la obra ensayística y narrativa de Ricardo Cano Gaviria. Inteligencia vigilante que sostiene la morosa narrativa de Jairo Morales, la capacidad psicológica de un escritor como Saúl Álvarez.
Lugares, geografías contra el olvido: en un hermoso poema de Víctor Gaviria yo mismo cruzo en mi bicicleta "Coventry" por los espacios oníricos de un barrio desconocido. ¿He podido escaparme del sólido mundo poético de Carlos Vásquez, obra mayor? Hablo de una narrativa, de una poética que ha sabido ir más allá de la simple descripción provinciana para adentrarse cada vez más en las complejidades de personajes asolados por un fatal sentimiento de culpa, signados por el horror metafísico, colocados casi siempre en un borde donde parece estar anulada cualquier esperanza. La diáspora es nuestra única evidencia posible, buscarnos en ajenas geografías, creando desde una fría nostalgia la noción de una patria más amable. ¿Tuvimos alguna vez ideales o mentimos adrede sobre una patria que no existe?
¿Dónde ha quedado la ciudad en la cual tuvimos una infancia y una adolescencia? Nos miran los ojos de los desplazados para recordarnos que una pregunta decisoria se ha abierto ante nosotros. El otro está aquí cuando la crueldad parece haberse constituido en la única constante de nuestra vida urbana. Héctor Abad Faciolince, Alberto Aguirre, Juan José García Posada, Inés Posada, Jaime Alberto Vélez, Oscar Hernández, Gloria Posada, Pablo Montoya, Pascual Gaviria, Ignacio Piedrahita, Doris Elena Aguirre, Mario Escobar, Oscar González, Orlando Arroyave, Leonel Estrada, Daniel Jiménez, Omar Castillo, Luis Iván Bedoya, Oscar Castro, Fernando Vera, Jaime Jaramillo Panesso, X 504, Jesús Gaviria, Olga Helena Mattei, Orlando Gallo...y nuevos nombres que cada día irrumpen para dejar constancia de una nueva escritura, con el dato humano de quien vive y padece la ciudad que nombra y de quien desde ella se habla a sí mismo con la voz del enfermo de saudades y con la enérgica propuesta de quien sabe que es en los extramuros donde habita la nueva palabra.
Ser escritor, señor Alcalde, es esta diaria tarea, este diario aprendizaje de fe en la palabra y de padecimiento de aquello oscuro que niega la palabra esperanza. Medellín y la presencia en sus escritores de la única realidad posible, aquella donde la imaginación recuperada funde la risa de los niños con la necesaria sabiduría de los mayores. Que se haga posible la biblioteca de autores de la ciudad, pues la mayoría de sus escritores fuera de los circuitos comerciales editoriales, deben guardar sus textos sin que vean la luz. Aquí está la memoria viva del ayer rescatado desde la libertad y del hoy retratado desde su innúmera realidad: escritura, palimpsesto, invisibles topoi, señales de una ciudad que si la violencia trata de destruir, la literatura construye y reconstruye impidiendo la ofensa.
CON LAS HACHAS DESNUDAS (Raúl Jaime Gaviria)
Con las hachas desnudas nos abalanzaremos sobre ellos como bestias primitivas
A los que se arroparon con las banderas de la vida y luego las pisotearon
A los que presenciaron sin inmutarse el fustigamiento de la verdad
A los que no abrieron los ojos a la iniquidad
Con las hachas desnudas nos abalanzaremos sobre ellos como bestias primitivas
Dices que vendrán otros hombres mejores que nosotros
Yo digo que ya estan aquí
Ya no hablan de vida sino de eternidad
Guerreros del espíritu
Nunca hablan de paz porque viven en guerra
Hace mucho que comprendieron que esta es el estado natural del hombre
Y el más bello
Venid poetas,
Dejad atrás toda literatura
Venid hacia la guerra mis amigos
Venid hacia lo serio
El alma no da espera
No tenemos mucho tiempo
Almas unidas hacia el infinito
El mundo necesita de profetas
Con sed de eternidad
CON LAS HACHAS DESNUDAS (Raúl Jaime Gaviria)
Con las hachas desnudas nos abalanzaremos sobre ellos como bestias primitivas
A los que se arroparon con las banderas de la vida y luego las pisotearon
A los que presenciaron sin inmutarse el fustigamiento de la verdad
A los que no abrieron los ojos a la iniquidad
Con las hachas desnudas nos abalanzaremos sobre ellos como bestias primitivas
Dices que vendrán otros hombres mejores que nosotros
Yo digo que ya estan aquí
Ya no hablan de vida sino de eternidad
Guerreros del espíritu
Nunca hablan de paz porque viven en guerra
Hace mucho que comprendieron que esta es el estado natural del hombre
Y el más bello
Venid poetas,
Dejad atrás toda literatura
Venid hacia la guerra mis amigos
Venid hacia lo serio
El alma no da espera
No tenemos mucho tiempo
Almas unidas hacia el infinito
El mundo necesita de profetas
Con sed de eternidad
Las Funciones Sociales de la Cultura por Thierry Verhelst*
La cultura posee funciones sociales, que finalmente
son más importantes para la vitalidad y el desarrollo de
una comunidad que el contenido propiamente tal de dicha cultura.
La cultura es algo vivo. Compuesta tanto por elementos heredados del pasado como por influencias exteriores adoptadas y novedades inventadas localmente, ésta ejerce importantes funciones en la sociedad.
En primer lugar proporciona una estimación de si mismo. La estimación de si mismo es la condición indispensable para cualquier desarrollo, sea este personal o colectivo. Sin disponer de un mínimo de conciencia de su propio valor y capacidades, sin que el individuo posea una confianza serena en sus propios recursos y medios, permanecerá mudo e inerte, tanto en el sentido figurado e incluso como en el propio. Paulo Freire ha analizado esta "cultura del silencio" que caracteriza a las sociedades que se han vuelto mudas y dependientes. Este silencio, esta apatía, son el producto, entre otros, de una pérdida de la estimación de si mismo en cuanto sociedad. Si una determinada población recibe hasta el cansancio un mensaje que la define como atrasada, ignorante, incapaz, no competitiva, perezosa, marginal, subdesarrollada, arcaica, etc., ésta terminará por interiorizar dicho mensaje y comenzará a comportarse de acuerdo a esa imagen negativa. Por el contrario, afirmar su valor y su potencial la hará mas creativa y propensa a la acción.
La cultura también es un mecanismo de selección en relación con las numerosas influencias exteriores. La capacidad de seleccionar las aportaciones exteriores, de poder escoger es extremadamente importante. Toda comunidad debe poder escoger en plena libertad aquello que juzgue útil y bueno y desechar lo que considere superfluo o nefasto.
Esto es válido también para los elementos culturales heredados del pasado. Ahora bien, la herencia del pasado es ambigua. Esta también puede ser nefasta. Así, los habitantes de algunos pueblos aislados de España sólo tienen una preocupación, la de quitarse de encima una cultura que asocian con un pasado de aislamiento, de incomodidad, de privación incluso de humillación. Aspiran al progreso y a un mayor bienestar material ¿Quién podría reprochárselo?
Es la cultura que proporciona una capacidad para resistir a un imperialismo cultural o a aquellos aspectos negativos del pasado, así como la capacidad para seleccionar. Es ella la que contiene los valores y que define las prioridades. Es también la cultura la que efectúa las opciones en función de estas prioridades.
La cultura inspira estrategias de resistencia bajo la forma de contra poderes. La resistencia a todo lo impuesto, que se estima como algo perjudicial e inaceptable, es un componente esencial del desarrollo armonioso de toda comunidad. Cuando se ha seleccionado y adoptado aquello que es útil y se ha identificado lo que se va a desechar por nefasto, es necesario organizarse para desarrollar una estrategia de resistencia. En caso contrario, el nivel de las fuerzas respectivas puede provocar rápidamente el abuso y la aceptación pasiva e incluso inconsciente de aquello que en el fondo se rechazaba. Pero dicha resistencia debe desarrollarse en el momento oportuno. Esta no puede condenar a una región a un aislamiento estéril o a una marginalización que tiene una consideración excesiva del pasado con el que sueñan los románticos de la ciudad, pero que es rechazada por los habitantes del medio rural. Una vez más, sólo una cultura sólida y consciente hace posible una evaluación de las ventajas y desventajas, medir el interés de un beneficio pecuniario inmediato en relación con un interés de una cierta constancia en la duración y de un modo de vida menos dirigido hacia el exterior. Es una elección difícil: no hay recetas al respecto, ninguna opinión experta podría, en último término, reemplazar el propio juicio de los interesados. Pero para que éstos sean capaces de juzgar y de obrar de acuerdo con ese juicio de valor se necesita una identidad cultural viviente.
La cultura es, sobre todo, un dinamismo que proporciona un sentido Dar un sentido a aquello que se está haciendo es fundamental. Es necesario que el desarrollo tenga un sentido. En todo proceso de cambio social, de mutación económica, de desarrollo en general, hay que saber conservar el rumbo, si no se quiere bogar abandonado al ritmo de los acontecimientos y las presiones en aquellos aspectos en donde se deseaba lo contrario. En varias lenguas europeas la palabra "sentido" (inglés: "sense") expresa, al mismo tiempo, significación profunda y dirección.
Se trata exactamente de eso: por un lado, adecuación a los valores, gracias a los cuales lo que hacemos es "sensato", es decir pleno de "buen sentido" y, por otro, orientación hacia el futuro, camino en una dirección dada. Dar un sentido a lo que se emprende es una facultad propia de la condición humana. Esta facultad conlleva de alguna manera la estimación de si mismo, la selección y la resistencia evocadas anteriormente, pero las supera ampliamente. Ella se confunde con la vida y la felicidad de vivir. La cultura es, ante todo, una dinámica productora de sentido. Al respecto, su dimensión simbólica (valores, espiritualidad, etc.) desempeña un papel crucial.
Esta búsqueda de sentido no es una actividad individual únicamente. También es colectiva y da por resultado la política: el hecho de vivir juntos, los vínculos sociales que, en este período de rupturas y de mutaciones, son a menudo nuevos o hay que renovarlos.
Cuando Ricardo Petrella, director del programa FAST de la Comisión Europea, hace hincapié (en la revista "Economía y Humanismo", octubre de 1993) en la necesidad de imprimir de nuevo un sentido a nuestras sociedades, afirma que se trata fundamentalmente de una dinámica cultural. "De cierta manera, se trata de pasar de la cultura del objeto (construir más casas, infraestructuras, carreteras, equipamientos, hacer circular y transportar más pasajeros, mercancías, capitales, etc.), política que se ha privilegiado en los estos últimos 30 o 40 años, a la cultura del sujeto (desarrollar vínculos para vivir juntos, búsqueda de lo cualitativo...").
Esta distinción entre cultura-sujeto / cultura-objeto es por cierto válida para cada proyecto considerado individualmente. Por esta razón la metodología que conlleva el proyecto importa al menos tanto como el proyecto mismo: de ella depende el carácter verdaderamente "cultural" de un proyecto, es decir su capacidad para hacer chispear el fuego latente que se encuentra debajo de las cenizas de la pasividad y de la resignación.
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*Este artículo forma parte de las ponencias del seminario LEADER "Cultura y desarrollo rural" que se celebró en Molinos (Maestrazgo-Teruel, Aragón, España) en el mes de junio de 1994. Se puede acceder a las distintas ponencias en:
http://www.rural-europe.aeidl.be/rural-es/biblio/culture/contents.htm
Thierry Verhelst es experto de la UNESCO, profesor adjunto del ICHEC de Bruselas. Fundador de la asociación "Red Sur/Norte, Culturas y Desarrollo".
Medellín, una ciudad insegura para los artistas
Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
¿No parece algo extraño que en Medellín, una ciudad que se ha preciado en esta administración de ser centro de la cultura y las artes, una enorme cantidad de artistas de todas las áreas no posea aún una seguridad social digna?. El artista es un profesional y presta un servicio público de indudable valor, independiente de que esté sometido a un contrato escrito. De hecho existe un contrato tácito entre el artista y la sociedad, el artista sacrifica gran parte de sus posibilidades dentro del mundo económico por darle a la sociedad algo que esta necesita cada vez más en medio de los avatares del mundo moderno: arte y espíritu: Es entonces deber de la sociedad, retribuirle al artista y proporcionarle un mínimo de condiciones para cumplir con su misión. El estado, como fiel representante de la sociedad debe asumir esta obligación no como una carga sino como una justa contraprestación por los beneficios que el artista le ofrece a la comunidad . ¿No le parece extraño que una ciudad que gasta más de 40.000 millones de pesos anuales en cultura no se haya preguntado por una de las materias primas básicas fundamentales de la cultura, como lo son los artistas? ¿Puede acaso confiarse en una administración así? ¿No cree que esto debería cambiar? ¿No va siendo hora que la primera pregunta de los secretarios de cultura al asumir sus cargos sea por la condición de los poetas, los pintores, los hombres de teatro y no por el estado de tal o cual institución? Los artistas no podemos seguir priorizando las ideologías por sobre nuestras reivindicaciones y necesidades, debemos reflexionar acerca de nuestra condición y hacer valer nuestra voz para que las cosas cambien independientemente de quienes sean los que produzcan los cambios. Los artistas no debemos estar con tal o cual partido o movimiento político, a pesar del derecho que nos asiste a votar y hacer uso de nuestros derechos democráticos en toda su amplitud. Son los partidos o movimientos los que a través de los más capaces de entre sus militantes deben de agudizar sus sentidos y percibir la importancia del artista creador dentro de nuestro contexto social específico y valorar sus aportaciones. En los años setentas y ochentas se tenía una concepción ultra-materialista de la vida y por ende también de la política, de ahí que asuntos como el arte se dejaron de lado, el largo listado de muertos ha dejado patente el error cometido. La pasada década y esta que corre dieron lugar a un cambio y una mejor valoración del fenómeno del arte y la cultura en nuestra ciudad, sin embargo lo eventual sigue primando sobre lo permanente, como niños todavía nos fascinamos con las chispas, pero aun no somos capaces de producir y fomentar un fuego cultural perdurable, un fuego que nos caliente a todos por igual.. La pregunta que surge es: ¿Pueden acaso existir arte y cultura verdaderos sin el individuo creador, sin el artista? ¿Y puede acaso el artista hacer cultura sin haber solucionado los problemas básicos para su existencia y devenir dentro del mundo? Definitivamente Medellín podrá ser en muchos aspectos más segura hoy que ayer, pero para los artistas sigue siendo la misma ciudad insegura y cruel que fue en el pasado cercano. En manos de los mismos artistas y de hombres públicos concientes y capaces de pensar más allá de si mismos está el revertir esta lamentable situación.
FALTAVOZ, TU VOZ
Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
El escritor y pensador rumano Ioan P. Culianu quien fuese discípulo de Mircea Eliade y quien murió asesinado en circunstancias sumamente extrañas, aun no resueltas, en el campus de la Universidad de Chicago, definía la contracultura de estado como una forma sutil pero altamente eficaz de neutralizar el pensamiento autónomo. Al respecto vale la pena citarlo aquí: “No hay que engañarse en los que respecta al carácter de las modas culturales alternativas: en ciertas circunstancias, pueden resultar ser mas potentes que la cultura del estado; en tal caso, acabarán sustituyendo a esta última, ya sea siguiendo la evolución, ya sea creando una revolución. Por esta razón, ese estado que quiera subsistir, debe tener la capacidad necesaria para asegurar a sus ciudadanos una educación infalible, y, si puede, debe satisfacer sus deseos. Si no lo consigue, debe procurar producir él mismo su contracultura, cuyos componentes ideológicos deben estar organizados de tal manera que impidan la cohesión de los marginados así como el aumento de su poder.” (texto tomado de la Revista Asfódelo Número 5).
Eso es exactamente lo que sucede con el Festival Internacional Altavoz en Medellín. ¿Cuál es el verdadero objetivo de la administración para organizar este evento? ¿Descohesionar y debilitar a un sector artístico que desde hace años ha venido haciendo un trabajo silencioso desde la margen, autogestionado y verdaderamente contracultural? Ahora todas las bandas en vez de apoyarse para consolidar juntos una escena del rock fuerte, con voz propia, que ayude a la transformación integral de la cultura en la ciudad, se la pasan en rencillas a causa de la participación en un evento que poco a poco ha ido logrando atomizarlos y distraerlos de sus verdaderos objetivos creativos y de construcción de una escena del rock crítica, identificada con lo que somos como habitantes de una ciudad carcomida por la injusticia y la desigualdad.Esa ha sido la política cultural de esta administración, utilizar la sangre y la energía de los creadores para realizar eventos que absorben grandes presupuestos y que no son consecuencia de procesos de consolidación interna de los diferentes sectores artísticos.Lo que importa es que sean difundidos ampliamente por la gran prensa y que puedan capitalizarse políticamente entre los sectores más manipulables de la sociedad (en este caso los jóvenes) presentándose ellos como los paladines de la inclusión cultural. Sin embargo como reza el dicho no hay mal que por bien no venga, ha sido tan evidente el afán de coptación de la base contracultural, que muchos en muchos sectores de la cultura en Medellín ya han despertado del letargo inicial y han alzado su voz en contra, y han dedicado sus esfuerzos a buscar la cohesión de sus sectores, fortaleciéndose a través de procesos de unión independiente, creación de empresa cultural, y otros con el fin de no permitir que la perniciosa acción del estado siga minando y debilitando las voces de nuestros artistas y creadores hasta el punto de silenciarlas.
MDE 007, CON LICENCIA PARA MATAR EL ARTE DE MEDELLÍN
Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
*Un evento de artistas para artistas
*Desconectado de la gente
*Excluyente
*Atornillado en la modernidad
*Conceptualismo trasnochado
*Un evento público con convocatoria privada
*Más de 2.500 millones gastados y aun no existe seguridad social para los artistas de Medellín
* Servirá para desplazar a los artistas independientes
* Arte institucionalizado
*Manguala entre museos, la academia y galerías para fortalecer el statu quo y posicionar comercialmente nacional e internacionalmente a un grupo de artistas no representativo
* Un grupo de menos de 15 artistas de la ciudad pretende tomarse los espacios públicos de expresión del arte que pertenecen en derecho al grueso del colectivo de artistas de la ciudad
* Ininteligible para el público, amplía aun más la brecha entre arte y público
* El museo de Antioquia es patrimonio de todos, debería ser más democrático e incluyente
*Últimos coletazos de una forma caduca de hacer cultura en la ciudad.
*No hay alcance social
* Los curadores abusan más que de su conocimiento del desconocimiento del público con respecto al arte que se les muestra.
* Curadores que se escudan tras “el concepto” para avalar y fortalecer un pseudo-canon que les rinde pingües beneficios.
Entre ayer y hoy me reuní con varios grupos de artistas plásticos de la ciudad. Se nota un gran malestar entre ellos, supongo también que en muchos otros, por la forma como se ha desarrollado el proceso del evento MDE 07 en la ciudad. Francamente quedé atónito con las manifestaciones que ellos me hacían, un evento con un presupuesto de más de 2.500 millones de pesos en una ciudad que no es ni Nueva York ni París aunque parece que algunos de nuestros nostálgicos xenofílicos parecen confundir La Avenida La Playa con Los Campos Elíseos y el Parque Berrío con El Central Park.¡Ah! y al Museo de Antioquia con el Metropolitan ¡Por Dios! Que ciudad de locos habitamos, que espíritu esquizoide se ha apoderado de nuestro pequeño ghetto cultural. Se sigue cometiendo error tras error en las políticas de la cultura en Medellín y lo peor es que estos errores generan víctimas que no son otras que cientos de artistas que le han apostado valientemente a la creación, casi siempre en medio de las peores condiciones y en la soledad más extrema. Más de 2.500 millones de pesos y aun los artistas independientes no tienen derecho ni a lo más básico entre lo básico: la seguridad social. Lo que está produciendo esta ciudad fruto de su arrevesada política cultural es un colectivo de artistas enfermos, marginados, descohesionados y alejados completamente de un entorno social humano. Obviamente que esto es supremamente conveniente a la institucionalidad, a mayor debilidad del artista mayor fortaleza de la institución que dice representarlo. No hubo convocatoria abierta en este MDE 07, sólo unas cuantas reuniones, al modo de los consejos de ancianos en tiempos pre- levíticos, en cualquier vieja casona de algún barrio estrato 6 o en tal o cual museo o en tal o cual oficina pública, sólo eso bastó para resolverlo todo. La “sabia” conclusión fue la siguiente: En Medellín los verdaderos artistas somos nosotros y “el otro” “lo otro” “los otros”
simplemente no existen,”no son” como artistas. Luego, cada quien presentó la consabida baraja de nombres de sus pintores, fotógrafos e instaladores extranjeros (o bogotanos que viene a ser casi lo mismo) favoritos, el usual tira y afloje, alguno que otro rifi-rafe y... pim-pam-pum, todo resuelto. Aplausos, vientres hinchados por el whisky, abrazos etc,etc,etc,. La historia es ya vieja y requetesabida. Uno de los artistas que entrevisté me dijo que un buen amigo de él, un conocido empresario de la ciudad, que es entre otras cosas gran lector y amante del arte, le comentó que no asistiría a este evento porque sabía que iba a sentirse estúpido y quería a toda costa evitar tal sensación. Que podrán decir entonces doña Q, don X o J.J del barrio Antioquia, Moravia o Enciso? 007 el que vino a espiar a los artistas de Medellín y que tiene licencia para matar, claro está que mata con silenciador, sin que nadie se de cuenta, así con la sofisticación del mundo después de tomarse un par de tragos de Absolut, y saborear un poco del mejor caviar de beluga untado en galleticas de soda. Definitivamente para este evento yo hubiese propuesto un nombre diferente, no me gustan las películas de James Bond, en realidad detesto al agente 007, yo hubiese preferido algo así como Encuentro Mata- Arti en Medellín, va directamente al grano y recuerda el nombre de la bella espía de Leeuwarden, mucho más.interesante. Ah Medellín, pobre de mi Medellín y su 07 con su carga de cura-dores. ¿Cuando dejaran de espiar y empezaran a expiar sus culpas para con los artistas de la ciudad?
***
Muy importante que esta ciudad tenga un evento de importancia desde el arte. Lo que no cambia es la actitud y el manejo político que siempre se le dan a estos eventos. El artista produce en su silencio obras que pueden o no tener un impacto y una importancia social, que muchas veces no encaja en los moldes propuestos por las políticas fraudulentas acerca de lo social. El político siempre esta a la cacería de eventos que muevan a la masificación, lo que significa votos. Los curadores y comisarios del arte en estos países del tercer mundo, estan en esos puestos con salarios, obtenidos de una manera poco deseable, manejan un ego insuperable, dicen impactar a una población que la mayoría no entiende el lenguaje indescifrable del arte, impactan en el sentido del desconcierto, las salas a pesar de ser de entrada gratuita, nunca se llenan como ellos quisieran aunque en sus informes digan lo contrario. El arte en nuestro medio no sirve casi para nada; les sirve a esos lagartos que se gradúan de doctores en pintura, doctores en escultura, doctores en crítica, etc. El arte como el espíritu se cocinan en medios que no necesariamente son evidentes para la propaganda oficial. La propaganda le sirve a los políticos de turno, para hacer creer que se está haciendo algo por la cultura o por el pueblo. Pura falacia.
Comment por Fernando — publicado en un blog de la ciudad
Envía los comentarios que te suscita este artículo al email: revistasfodelo@yahoo.com y con gusto los publicaré en el blog: http://lapiedraenelzapato.vox.com Por favor visita el blog y dile a tus amigos artistas y amantes de la cultura que también lo hagan. Necesitamos con urgencia despertar y empoderarnos de los procesos culturales que nos pertenecen en derecho como dolientes del arte y la cultura en Medellín, para eso debemos generar debate y construir colectivamente la ciudad cultural que soñamos.
¿ ¿SIN CARLOS GAVIRIA NO HAY PARAISO ?Por Raúl Jaime Gaviria Vélez
Gibbon decía: "Todo lo que los hombres han sido, todo lo que ha creado su genio, todo lo que su razón ha ponderado, todas esas obras que se acumulan en nuestras ciudades --todo eso ha sido por la crítica". Tal vez el gran historiador exageraba. No demasiado: un pueblo sin poesía es un pueblo sin alma, una nación sin crítica es una nación ciega.
(Octavio Paz)
Navegando por internet me encontré con la convocatoria al Encuentro Nacional de Artistas por la Paz de Colombia auspiciada por El Festival Internacional de Poesía de Medellín para los días 1, 2 y 3 de Junio. Cito textualmente: “No habiendo recibido un apoyo electoral mayoritario Carlos Gaviria Díaz, consideramos que las motivaciones que convocaron a los poetas, artistas e intelectuales colombianos a reunirse no han cesado” O sea que según esto lo único que válida un encuentro de los poetas, artistas e intelectuales de este país, lo único que los puede convocar a reunirse es el hecho de que Carlos Gaviria Díaz no haya recibido un apoyo electoral mayoritario en las pasadas elecciones. Esto me trae a la mente cuando previo al Concilio Vaticano II los curas gritaban a voz en cuello desde los púlpitos que fuera de la iglesia no existía salvación. Ahora la nueva iglesia con sus nuevos sacerdotes grita lo mismo pero con palabras diferentes: “Fuera de Gaviria no hay salvación”. De modo que los poetas y artistas que no asistamos a ese encuentro quedaremos improntados como insolidarios, faltos de generosidad y dignos de no penetrar ese Jehovaico paraíso poético que nos auguran nos espera con la llegada de Gaviria al poder. Los poetas estamos acostumbrados a que nos expulsen de todas partes, bueno será no tener que vivir una expulsión más pues nos hemos auto excluido por propia convicción y amor a la libertad que nos otorga la creación, esa nos sobra y nos basta y sólo levantamos nuestra voz cuando sentimos amenazada esa libertad. Aquí vale la pena citar a Octavio Paz a propósito del proceso de la revista mexicana Plural:Desde que apareció el primer número de Plural se nos acusó de "elitistas" y de publicar textos incomprensibles. No era extraña la acusación: los populistas tienen una idea más bien baja de la inteligencia y la sensibilidad de la gente. En el fondo del populismo hay un gran e inconfesado desprecio por el pueblo. Esos ataques no fueron los únicos. Los conservadores o, más exactamente, los ricos (en México ya no hay conservadores, todos somos revolucionarios), sin leernos, como es su costumbre, nos condenaron al infierno donde se queman los comunistas y los otros rojillos. A su vez, en una operación simétrica, los comunistas nos colocaron sus sambenitos ideológicos, esos zurcidos de invectivas y lugares comunes rituales. Poseídos por el Odium Theologicum, los católicos de izquierda se unieron a los anatemas de los ateos y los paganos. Ya Hume decía que, "por distintos que sean sus dogmas, son iguales los curas de todas las religiones”. A todas estas me pregunto después de leer el texto completo de la convocatoria al mencionado encuentro, ¿donde quedan palabras como diversidad, pluralidad, libertad de expresión, libertad de asociación y de pensamiento, libre desarrollo de la personalidad, todas estas recogidas en nuestra constitución y pilares fundamentales del estado de derecho? Una cosa es la libertad de votar por quien se deseé, sea este Gaviria o cualquier otro, eso merece absoluto respeto. En lo que no estamos ni estaremos nunca de acuerdo es en tratar a toda costa de politizar el arte y convertir al poeta, al artista y al creador en un objeto más, una ficha más dentro del juego de poderes, un bufón de circo dispuesto a satisfacer a la primera las apetencias de los pretendientes del poder. Es un deber de todo poeta, de todo artista íntegro y conciente resistirse a este juego. No es muy distinto lo que se pretende con este encuentro de junio a lo que hacían y aún siguen haciendo nuestros caciques tradicionales sólo que en vez de sancocho de gallina y cantantes de carrilera habrá poetas y teatreros. Cito otro párrafo de la convocatoria del Encuentro de Artistas por la Paz de Colombia:“Como todos sabemos el Congreso gestionó la aprobación de 6.2 billones de pesos de presupuesto para la guerra, mientras el Estado continúa implementando una mezquina política de contribuciones al sector cultural. Todo ello disminuye la capacidad de supervivencia de los procesos y proyectos culturales fundamentales del país.” Nadie niega que el estado ha sido, es y probablemente será por muchos años mezquino con el sector cultural, eso es una verdad de apuño, pero no menos cierto es que dentro de la mezquindad de ese estado El Festival Internacional de Poesía de Medellín ha sido uno de los pocos proyectos altamente beneficiados local y nacionalmente a costa del desarrollo y bienestar de todo un colectivo de poetas, escritores, pequeñas editoriales y revistas literarias independientes a las que si les ha tocado afrontar una situación de penuria real. Jamás El Festival de Poesía sacó la cara por sus hermanos pequeños ante las administraciones públicas. Como buen Pilatos se lavó las manos y dijo: “Esto no es conmigo” y por el contrario hizo todo por torpedear procesos de unión (maquiavélicamente convocados incluso por ellos mismos) y por desmoralizar a todo un sector. La sigla era (y creo que sigue siendo): “O conmigo o contra mi”.Basta ya de considerarnos a los escritores y artistas de esta ciudad como colegiales de pantalón corto que deben seguir a pie juntillas la cartilla de turno para que los que realmente desarrollan su agenda política queden bien ante tal o cual señor llámese este como se llame. Antes de un Encuentro Nacional de Artistas por la Paz de Colombia necesitamos que en Colombia a los Artistas nos dejen en Paz y nos permitan el Encuentro espontáneo, ese que no precisa de convocatorias públicas sino que se da naturalmente en las calles, en las esquinas, en los bares, es allí donde surgen los poemas, los cuentos, las canciones que validan nuestra existencia como creadores y soñadores de nuevos mundos. No necesitamos paraísos por venir, nuestro paraíso (la creación) ya llegó y no nos lo arrebatarán.